A veces al charlar unas cuantas horas con tus mejores amigas mientras desayunas en la cafetería más pija de Huelva, se pueden oír algunas conversaciones muy interesantes y las mejores frases del día sintetizando lo que pensamos del resto del mundo.
Como es lógico en estos casos nos pusimos a hablar de hombres y de todos los quebraderos de cabeza que tenemos diariamente por su causa. Así podemos en estos momentos desahogarnos poniéndolos a caldo para nuestro disfrute personal.
Mientras Gema y Laura defendían sin mucho éxito el hecho de que no era tan difícil echarse novio a los 30, Mari Carmen y yo disentíamos declarando nuestras últimas experiencias al respecto...
Mari Carmen estuvo estos últimos meses saliendo con un tío, que según ella le contaba algunas historias algo increíbles solo para hacerse el interesante, además de prometerle la luna, según ella para obtener sexo, tras el cual desaparecía como perseguido por el diablo. Sostenía que hoy en día, si no has encontrado novio a los 20 años y seguido con él, a los 30, todo lo que podías encontrar era sexo. No entendía como era posible que un hombre se desentendiese tan fácilmente de una mujer después de hacerlo así que formulamos la interesante teoría del hipotálamo traidor.
Según la cual está científicamente comprobado que las personas liberamos unas hormonas a través del hipotálamo después de sentir un orgasmo, en el caso de los hombres la hormona segregada es la del sueño por tanto se duermen después de tenerlo, pero en el caso de las mujeres, las hormonas liberadas son varias y todas ellas son de felicidad, por tanto la mente se nos nubla, nos sentimos eufóricamente felices y nos creemos enamoradas, un torpe engaño del cerebro que nos impide pensar con claridad y nos hace cometer demasiadas tonterías.
Con respecto a esto la única solución que encontramos fue la de arrancarnos el hipotálamo, pues sirviese para más cosas o no, nos liberaría de la esclavitud de sabernos presa de unos sentimientos irracionales que preferimos tener comiendo chocolate.
Pues según Mari Carmen al fin y al cabo la culpa nuestra, al tratar de encontrar a ese posible novio de noche, en los bares y discotecas del mundo, ya que el hombre una vez habiéndose puesto la gomina para salir, solo piensa en obtener sexo.
Así que solo nos queda la esperanza de encontrar el amor en el trabajo, en clase, en la cola de una panadería...
... o simplemente darte cuenta de que hay una persona ahí, que hace años que sabes que es el hombre de tu vida esperando a que te des cuenta que ya no puedes vivir sin él.
Como es lógico en estos casos nos pusimos a hablar de hombres y de todos los quebraderos de cabeza que tenemos diariamente por su causa. Así podemos en estos momentos desahogarnos poniéndolos a caldo para nuestro disfrute personal.
Mientras Gema y Laura defendían sin mucho éxito el hecho de que no era tan difícil echarse novio a los 30, Mari Carmen y yo disentíamos declarando nuestras últimas experiencias al respecto...
Mari Carmen estuvo estos últimos meses saliendo con un tío, que según ella le contaba algunas historias algo increíbles solo para hacerse el interesante, además de prometerle la luna, según ella para obtener sexo, tras el cual desaparecía como perseguido por el diablo. Sostenía que hoy en día, si no has encontrado novio a los 20 años y seguido con él, a los 30, todo lo que podías encontrar era sexo. No entendía como era posible que un hombre se desentendiese tan fácilmente de una mujer después de hacerlo así que formulamos la interesante teoría del hipotálamo traidor.
Según la cual está científicamente comprobado que las personas liberamos unas hormonas a través del hipotálamo después de sentir un orgasmo, en el caso de los hombres la hormona segregada es la del sueño por tanto se duermen después de tenerlo, pero en el caso de las mujeres, las hormonas liberadas son varias y todas ellas son de felicidad, por tanto la mente se nos nubla, nos sentimos eufóricamente felices y nos creemos enamoradas, un torpe engaño del cerebro que nos impide pensar con claridad y nos hace cometer demasiadas tonterías.
Con respecto a esto la única solución que encontramos fue la de arrancarnos el hipotálamo, pues sirviese para más cosas o no, nos liberaría de la esclavitud de sabernos presa de unos sentimientos irracionales que preferimos tener comiendo chocolate.
Pues según Mari Carmen al fin y al cabo la culpa nuestra, al tratar de encontrar a ese posible novio de noche, en los bares y discotecas del mundo, ya que el hombre una vez habiéndose puesto la gomina para salir, solo piensa en obtener sexo.
Así que solo nos queda la esperanza de encontrar el amor en el trabajo, en clase, en la cola de una panadería...
... o simplemente darte cuenta de que hay una persona ahí, que hace años que sabes que es el hombre de tu vida esperando a que te des cuenta que ya no puedes vivir sin él.