viernes, 17 de agosto de 2007

La dieta a seguir

Queridísimos lectores, el lunes me puse a dieta...
Si ya sé que a algunos les parecerá una locura, pero no he tenido más remedio, no lo he hecho porque el médico lleve años diciéndome que pierda algunos kilos o que mi madre sea demasiado sincera, ni porque el bikini me mire con cara de stres cada vez que intento ponérmelo, ni siquiera porque crea que lo necesito. La cruda realidad, es que lo he hecho porque todos mis amigos también lo hacen.
Es como lo de fumar, la gente empieza por sus amigos pues yo estoy empezando a hacer dieta por la gente con la que me rodeo. Muy fuerte lo sé, si es que las malas influencias es lo que tienen.
La verdad es que al contrario de lo que creía es algo realmente fascinante, hay todo un mundo relacionado con las dietas y no es nada fácil. Primero tienes que encontrar la que mejor se adapte a tí, hipocalóricas, de menús, de intercambios, terapéuticas, compensadas, descompensadas...
En fin, que me decidí por la de mi mejor amigo, que así él me dice lo que puedo o no comer y es mucho más fácil. Que no quería yo acabar como mi amiga, que me dijo un día, "he hecho una dieta de una semana", "ah sí?" le pregunté yo, "y cuanto has perdido?". "7 días", me contestó ella.
Así que manos a la obra tiré todo lo hipercalórico de mi despensa, me olvidé de que existe el azucar y me fui al super a llorar desconsolada, pero mi sorpresa fue en aumento cuando una vez allí me encontré con que el mundo se amplíaba más y que existe toda una gama de productos light, bajos en calorías y 0% de materia grasa a nuestro al rededor que las personas normales ignorábamos. Era como entrar en la fábrica de chocolate light de charlie y me dije pues entonces no está todo perdido.
Así que llené de nuevo mi despensa y me preparé a empezar la semana con alegría. Porqué una cosa que tenémos que tener claro cuando empezamos una dieta, es que tiene que ser un lunes, no hay dieta que se precie en la que se pueda empezar un miércoles, es como si te hubieses saltado dos días.
Así que después de darme un buen atracón el domingo por los meses de sequía venideros, me dispuse a comulgar con el credo de mis amigos.
He de decir que a medida que avanzaba la semana y por muchos productos light que tomara, el hambre parecía anidar aún más fuertemente en mí, ya ni me acordaba que yo antes comía solo dos veces al día, con esto de que en la dieta no te puedes saltar ninguna comida, y cada vez más hambre.
Ahora odio la lechuga, esa bonita verdurita que antes me gustaba tanto a pasado a formar parte de mis pesadillas y un gran entrecot me sigue intentando comerme.
Y es que yo nunca he querido hacer dieta, que a mí me gusta comer de todo, que estoy empezando a pensar que las alcachofas son un invento del diablo.
En fin, quizá pruebe lo de la acupuntura a ver si se me pasa la ansiedad, mientras, voy a seguir con el menú del viernes, que con un poco de suerte puedo catar algo de carne....

viernes, 10 de agosto de 2007

La ley de Cinta

Hoy me he puesto a pensar, en verdad llevo meses haciéndolo, cual es la mejor manera de hacer que tu vida vaya cada vez peor. Yo tengo la fórmula, de hecho, soy tan buena en eso que debería dar clases.
Me escudo en la absurda situación de que todo en el año pasado fue mal y así me culpabilizo menos pero de todos modos, es en el fondo de mi alma, en donde siempre han estado mis más profundos sentimientos, donde las cosas están realmente mal.
Es cierto que todo lo acontecido ha minado mi forma de pensar y actuar, ¿pero se merece alguien ajeno a todo esto pagar los platos rotos? Pienso que no, así que sin más que un par de frases casi sin sentido he terminado por estropear lo poco de bueno que existe en mi vida.
No puedo seguir culpándome por no ser capaz de entregarme al 100% como siempre he hecho, de repente es como si mi corazón se hubiese congelado en un solo momento y no pudiera sentir más de lo que siente por una sola persona, alguien a quien jamás volveré a ver, es de locos, como si mi mente estuviese saturada, soy incapaz de amar más.
Solo él ocupa mi todo, mi espacio, mi mente, mi tiempo y por más que lo intento, nadie más tiene cabida

martes, 7 de agosto de 2007

Hola soy Pablo y soy Pan-adicto... Hola Pablo!


Hace apenas unas semanas me encontraba yo en mi casa de la playa, muy cansada por cierto, no recuerdo ahora porqué, el caso es que decidí echarme la siesta, que en este bucólico lugar a veces es simplemente perder el tiempo y la voluntad de dormir. La mayoría de nuestros vecinos son sevillanos casi todos de pueblo y me encontré de repente despierta y asustadísima en plena fase rem por la siguiente conversación (a voces) que me atrevo ahora a relatar.
Poniendo al agudo lector en situación, una mujer de unos 35 años que tiene un hijo de apenas un año y medio de edad, comienza a intentar llamar la atención de éste:
-PABLOOOO, PABLOOO! Ven aquí cariño. - a todo esto pablo es practicamente un bebé que acaba de empezar a andar y que va por ahí todavía en pañales lógicamente, el niño por supuesto pasa de ella.
-PABLOOOO, VENTE PACÁ.- Tras unos segundos de placentero silencio, el tío político del niño, osea, el cuñado de la susodicha madre parece que se acerca al niño y dice, la hoy por hoy mejor frase que he escuchado decir a un niño de comprensión tan limitada:
-PABLO, NO ESCUCHAS A TU MADRE, O TU TE CREES QUE TE PUEDES LLEVAR TODO EL DÍA POR AHÍ SÓLO COMIENDO PAN.

Y yo sin poder creer aún lo escuchado, me imaginaba a ese niño en pañales, todo el día por ahí sólo, y comiendo pan, pensé, ¿será adicto al pan? ¿le gustará mucho?
Le pregunté a mi madre si el niño se pasaba el día comiendo pan, pero solo me dijo que lo que si que hacía era ir de aquí para allá sólo. Y por más que he intentado ver a ese niño comiendo pan no lo he conseguido, se me venía a la mente la genialísima frase de friends, que decía, Joey ve fotos de mónica desnuda mientras come pollo.
Como si el comer pollo, o pan en este caso, fuese algo tan sórdido, que la mente humana no pudiese asimilar.

Si lectores, Pablo es adicto al Pan y además con tan sólo un año y medio va por ahí solo como si tal cosa cuando sus familiares no se dan cuenta. Realmente una historia para no dormir...