lunes, 31 de diciembre de 2007

A cuchilla limpia

Tengo agujetas hasta en las pestañas, (y no es de lo que piensas), claro ahora me dirás que no lo has pensado, sabré yo en que piensas cuando lees mi blog. Qué nooo, que las agujetas son de patinar sobre hielo, sí, que no tenemos otras ocurrencias mejores en mi casa que llevar a las niñas a una pista de patinaje que han puesto en Palos para las Navidades, y como no tenemos nada mejor que hacer y con la excusa de las dos pequeñas nos metemos nosotras. Pero bueno, lo mío tiene un pase, mi hermana se ha vuelto a partir el coxis, lógico, se cae de culo y como no tiene pues no puede amortiguar la caída. Y es que a lo tonto a lo tonto nos tiramos allí una hora venga a patinar y a mover los brazos para equilibrarnos, que esto del patinaje tiene su ciencia y yo hace tela de años que no practico.
Bueno yo como siempre tuve que caerme de forma espectacular para no perder mi costumbre, pero solo una vez que el hielo está muy duro, menos mal que esta vez no había nadie grabando. El caso es que no parece tan difícil, hasta que de repente alguien se cruza en tu camino y ves tu vida pasando ante tus ojos y piensas, ¡Qué ostia me voy a pegar! y entonces todo va como a cámara lenta y observas tus fallos al caer, la cara del pobre que se cruzó en tu camino pensando que va a morir acuchillado y el hielo el frío y duro hielo.
En fin que la verdad es que fue divertido, mi hermana no piensa lo mismo, al menos no hoy que no puede ni sentarse. Yo dejaría de pensarlo también si hoy tuviese plan y no pudiese ni mover un sólo músculo, menos mal que hoy va a ser que no. Porque conociéndome, mañana si que no podría mover ni los párpados. Lo que es el tiempo, yo antes podía pasarme horas patinando y ayer con una sola hora bastó para recordarme fielmente y uno a uno los años que tengo (hay que joderse), aunque también el espíritu la verdad, porque pensándolo bien, desde que me levanté hoy, tengo ganas de volver a ponerme los patines y experimentar de nuevo la sensación de que eres más ligera y que en cualquier momento te la vas a pegar. Lo mismo es que soy masoquista quién sabe.
Bueno gente de Huelva que leéis esto, no dejad de acercaros a palos a la pista de patinaje, guapo tela, y los que no a lo mejor con un poco de suerte otro año...
Besitos y Feliz Año a todos!!!!

jueves, 27 de diciembre de 2007

Ahorrarnos la charla

Ayer hablando con Edu, me comentaba que la madre parecía tener una afición nueva, que es arreglarle la vida a los demás. Decía que como su tío iba a cerrar la tienda en la que su primo Alex trabaja, pues este tenía que buscarse otro trabajo, y que ya la madre dio instrucciones precisas de lo que el pobre Alex debería hacer, en primer lugar, hacer un módulo de auxiliar de veterinaria, (como le gustan los animales) y después transformar el negocio familiar que es una tienda de lámparas, en una peluquería de animales, para lavarlos, peinarlos, cortarles el pelo etc...
Yo lo flipé, todo esto solo porque le gustan los animales.
"Bueno pues como a mí me gustan tanto los animales también, yo voy a poner un hotelito de animales, para que sus dueños los dejen mientras se van de vacaciones" dije yo tratando de entender como es posible relacionar tan rápidamente una cosa con la otra.
"Si, y pones a dos dóverman, negros y con los huevos grandes para que les den masajes a las perritas" me dice Edu que es el de las ideas también raritas.
"¿Y eso porqué?"
"Pues no van las mujeres a esos sitios de descanso para que un maromo sueco o negro les den masajes, pues igual"
"Hombre, claro y con los huevos grandes, que eso es indispensable para ser masajista, ya estoy viendo el cartel: se necesita masajista, preferiblemente sueco o negro y con los huevos grandes"
Edu empieza a reírse y yo ya sigo con mi retahíla imaginándome la escena de contratación.
"¿Qué no sabe dar masajes? no importa, mientras tenga los huevos grandes, le contrato"
Y así, una conversación que había empezado por la capacidad de reubicación laboral de su madre a sus sobrinos, terminó pareciendo lo de siempre, una conversación de sexo.
Ayer por ejemplo estaba cenando con mis dos amigas Mari Ángeles, en un chino que no sé si intentaban matarnos de frío, o ahorrarse los frigoríficos y conservar la comida con los aires acondicionados.
Total que después de quejarnos varias veces por el frío que hacía allí, digo yo: "Podrían quitar por lo menos el aire, que nos van a matar aquí", a lo que del tirón contesta una de las Mari Ángeles, "eso es que te han visto a ti muy calenturienta y han puesto el aire".
"Me parece a mí que aquí las calenturientas sois vosotras dos, que yo estoy muy satisfecha"
Y así, otra conversación típica de clima acabó convirtiéndose en otra de sexo.
A mí el sexo me gusta, hablo de él constantemente y procuro practicarlo con la misma asiduidad, y la mujer que dice que necesita sexo y no lo obtiene, será porque no quiere, porque no hay cosa más fácil de conseguir para una mujer de un hombre que una noche de sexo sin complicaciones.
Que digo yo, que menos cháchara y más acción, chicas, que se nos acaba el año y hay que hacer ejercicio para bajar esos turrones...

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Inversamente Proporcional

Existe un mapa, que no se vende en las tiendas, que solo pocas personas conocen, algunos piensan que realmente no hace falta, que se saben el camino de memoria, pero se engañan a sí mismos, pues el camino, bien lo sabe Dios y nuestra señora del abrigo de pana, en cada mujer es diferente.
Sí, en cada mujer, el camino es bien conocido para nosotras, sabemos donde está ese punto que hace que cada una de las células de nuestro cuerpo nos haga sentir que estamos vivas, pero indudablemente hay hombres, que no tienen ni la más pajolera idea. Ya puedes decirles, explicarles, incluso guiarles, que en cuanto se quedan solos se pierden más que un pingüino en el polo norte. Y yo me quedo pensando, ¿será que no le ponen empeño?, o que llevan tanta prisa por conseguir su propio placer que el nuestro les importa bien poco.
Yo entiendo que ellos pueden decir lo mismo, que no lo creo, pero a veces la cantidad de orgasmo o placer sexual femenino es inversamente proporcional a las ganas que tenga el coleguita de turno de echarte un polvo. (Con lo sutil que había empezado este post)
Dicen que las mujeres somos multiorgásmicas, que es lo mismo que decir, que somos capaces de fingir 4 orgasmos seguidos, con tal de que el hombre termine de una vez de hacer siempre lo mismo sin obtener más que su propio resultado. Sobre todo si sabes que después de eso no va a haber nada más. Y encima cuando terminan se quedan tan satisfechos consigo mismos que si te descuidas se duermen, que ni un poquito de cariño se dignan a dar los muy...
Con lo bonito que sale todo en las películas que parece que los dos llegan siempre a la vez y todo es placer y sensación de saciedad.
Y es que a veces los hombres se acomodan, porque nosotras no tenemos el valor suficiente para decirles, me he quedado igual, o me ha gustado pero necesito terminar yo también. El orgasmo vaginal, dicen que es un mito, tal vez no, pero posiblemente todo nos iría mejor si se lo hiciésemos saber a nuestras parejas.
No es que yo me queje, pues ahora tengo una relación, que incluso en el terreno sexual, me hace disfrutar como jamás ha sabido nadie, pero me pregunto, por qué he llegado a conformarme a veces con retazos de placer, cuando se puede llegar a la plenitud sin necesidad de ingresar en el nirvana.
Total, que un consejillo para las chicas que leéis esto, pedid, pedid y no dejéis de pedir lo que necesitáis, no os calléis y conseguid el máximo, aunque tengáis que llevar a vuestro chico a la escuela de nuevo.
A vosotros los hombres, a ver si aprendéis a discernir entre ficción y realidad y os ponéis manos a la obra que para mañana es tarde...
Pero en honor a la verdad, hay alguno en concreto que podría dar clases a los demás.

jueves, 20 de diciembre de 2007

El Rey de mi casa

Como ya habréis podido leer en otro post, tengo una cobaya, Coby, la verdad es que es un ser bastante peculiar y que yo creía como cualquier otro roedor, pero no es así.
Conocí a Coby, como casi todo el mundo, en una tienda de animales, yo iba a comprar peces para mi ex, quería un boetia payaso, pero era un poco difícil hallar este tipo de peces en aquella época así que me llevé un par de betas combatientes, macho y hembra, el caso es que estaba yo ensimismada eligiendo el macho, cuando una pareja de unos 50 años más o menos, entró con una jaula, que parecía repleta de pelo, era una jaula extremadamente pequeña, y en su interior se hacinaban unas 8 cobayas más o menos, me acerqué a verlas pues me llamaron mucho la atención, y entonces lo vi, era el más feillo de sus hermanos, que eran verdaderas preciosidades, tenía el pelo para todos lados y los colores tan difuminados que no sabías donde empezaba uno y terminaba otro. En verdad no es feo, solo que los demás eran más bonitos. Así que me dije, a este lo venden el último, y armándome de valor por pensar en lo que Alberto me iba a decir cuando llegara a casa compré una jaula, todos sus menesteres y me llevé a Coby.
Bueno he de decir en honor a la verdad que Alberto no se enfadó y pude ponerle nombre antes de que se le ocurriese la poco original idea de llamarle Bartolito, igual que a todos los animales machos que había bautizado. El caso es que en el reparto de bienes, como es lógico yo me llevé a Coby a casa, aún pequeño para comprender tanto cambio en su vida, y él se quedó con los peces, bueno pez, porque solo queda uno.
El carácter de Coby es algo extraño, siempre parece asustado, y si te acercas demasiado a él, huirá como llevado por el diablo cobayo, pero si lo coges, se queda quieto y hace un sonido como ronroneando que es realmente enternecedor, a veces mientras escribo en mi ordenador se sube a su casita y me mira mientras me hace un sonido que quiere decir, estoy contento o algo así. Pero no todo es timidez y cariño...
Abro la puerta de mi casa después de trabajar, por ejemplo, y ya empieza a hacerme ruidos de quiero comida, y entonces abro el frigorífico, os aseguro que solo un sordo es capaz de obviar este sonido, comienza a hacer una petición de lechuga en plan bestial, sin parar hasta que ve que te acercas a dársela, tras lo cual se mete en su casita a comérsela a veces seguido del sonido de que contento estoy con mi lechuga.
Otras veces por la noche (y eso que las cobayas son diurnas), le da por ponerse a dar vueltas por la jaula o beber agua, haciendo tela de ruido, así que yo, medio sonámbula, me levanto y lo llevo al cuarto de baño que es lo más lejos que puedo llevarlo de mi cama. Así por la mañana, con las legañas todavía cerrando mis ojos, me pego el gran susto cuando me lo encuentro en el baño mirándome y pidiéndome su desayuno.
En realidad me hace compañía, pero hace conmigo lo que quiere. Menos mal que al ser una cobaya pide poco. Aunque a veces no sé quien es el dueño de quien, yo lo lavo, le limpio la jaula, le echo comida, lo cuido, en fin cada uno que piense lo que quiera, pero sinceramente, creo que Coby me posee, es como Matrix pero en cobaya.
Bueno, me voy que hoy toca baño, que luego tenemos visita...

viernes, 14 de diciembre de 2007

De todo lo posible y lo imposible

Hay que ver lo que cambia la perspectiva de las cosas, según como empieces el día, he de decir, que últimamente en mi vida de montaña rusa, cambia tanto la visión del todo según me pase tal o cual cosa, que me levanto cada mañana expectante a comprobar cual va a ser la sorpresa del día.
Yo que siempre me despierto de buen humor, haya pasado lo que haya pasado el día anterior, a veces es increíble lo poderosa que me siento, solo por que el día sea acorde a mis expectativas, y solo la visión de 4 o 5 carros en el muelle del Corte Inglés de Nervión, puede hacer que mis ansias de matar preventas sea más que mi inquietud por que lleguen las 2 de la tarde.
Me levanto con la sensación de que el mundo es mío, que me espera un día de emociones fuertes, enciendo la luz y mi mascota Coby (la cobaya), comienza a emitir su sonido de quiero lechuga, la exigencia misma que da vida al comienzo de la mañana, haciéndome saber que es el ser más importante de mi casa.
Me voy al baño y comienzo a pensar en que dormiría una hora más si pudiera y me prometo a mi misma que mañana me acostaré antes, y que el friki de los clicks dejará de tener prioridad total en la conversación de mis noches para dejarme un poco de espacio para leer. Pero esto, de entrada ya sé que es imposible, quién escucharía entonces mi paranoica visión, de lo sucedido en el día.
Cuando consigo encontrar las llaves, salgo de mi casa para adentrarme en la espesura de la ciudad y vuelvo a prometerme a mí misma, que mañana saldré un poco más temprano, para no tener que desear cambiarle a decenas de ciudadanos, sus coches por bicicletas.
Es posible llegar desde Sevilla Este a Nervión en 10 minutos, si controlas la velocidad constante y la proximidad entre coches lentos y semáforos en verde tomate.
Y de repente me acuerdo de que es invierno, es imposible que exista una persona, más despistada en cuanto al abrigo que yo, es como si mi cuerpo no reconociese las temperaturas hasta que salgo del coche, y de nuevo otra promesa, coger los guantes, abrigarme más, y no sugestionarme con la certeza de que cuando lleve un rato trabajando el calor será insoportable.
Entonces veo los 4 carros, maldigo al preventa, intento colocarlo todo en 3 y sacar uno vacío. Es posible saludar a todo el personal del Corte Inglés sin decir siempre la misma frase, Buenos Días, Buenas, Qué hay, Cómo va eso. Pero al rato vuelves a empezar, e incluso a veces saludas dos veces a la misma persona, todos van o de gris o de rojo, a veces parecen chinos indistinguibles sin un distintivo de neón sobre sus cabezas. Juanjo, Jose Antonio, los dos Julios, uno de ellos de Cuba y el otro Uruguayo, y Rocío. Los demás, simples peones que apenas consigo identificar si no quiero. Ya incluso he conseguido saber donde trabaja cada uno, es un comienzo.
Luego otro supermercado, vuelta a mi casa a recordar que mi cobaya es un pozo sin fondo.
Me preparo la comida si tengo tiempo, y como siempre me voy a San Juan, con la certeza de que hoy solo frentearé, que no colocaré nada nuevo y lo echaré todo para adelante. Eso, solo ha ocurrido una vez, lástima de niña. Los demás que reponían aquí no eran tan honestos como yo, supongo.
Es imposible salir del Hipercor San Juan sin que se te ponga delante en la rotonda una mujer. Creo que no saben como va esto de las rotondas y que buscan alguna indicación divina para adentrarse en el desconocido mundo del tráfico circular. Al fin se decide, la adelanto y me pregunto porqué no consigo identificarme casi nunca con el género femenino, que tan extraño me parece.
Ahora consigo que 10 minutos de camino a la cartuja se hagan eternos, por las ganas que tengo de llegar a ese comedor y entablar una interesante conversación con alguien que tiene demasiadas cosas en común conmigo. Es posible darle una vuelta a la manzana en tan solo 15 minutos, aunque a veces parezcan segundos o décadas en la infinitud misma de lo posible y lo imposible.
Comienzo entonces el declive de la tarde hacia los momentos que sé que escucharé su voz haciéndome sonreír todo el tiempo, ascendiendo hasta la noche. Es posible volver a empezar cada día, como si fuese uno nuevo, y que la sensación de que estás ganando o perdiendo, se pierde o se gana, según la última conversación que hayas tenido.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Musiquita de Fondo

Seguro que todos os habéis dado cuenta de que en todos los supermercados e hipermercados, hay siempre una música ambiental para amenizarnos la compra, pues he de decir que a mí esta banda sonora de mi trabajo, termina por hacerme pensar demasiado en cosas que creo que poca gente se plantea siquiera. Por ejemplo, ahora en Navidad, mientras el establecimiento está abierto, podemos escuchar la gran variedad del villanciquero español, sí, existen infinidad de discos en el mercado, en los que desde el coro de campanilleros, hasta nuestra Rosa de España, te cantan los 10 únicos villancicos existentes, en todas sus versiones, y de verdad que la cuarta vez que escuchas los peces en el río, en todas la voces posibles te entran unas ganas de pescar de forma masiva en todos los ríos de Israel que no os cuento. Y así con todas las festividades del Año, Semana Santa, Feria, etc. El hecho es que siempre es lo mismo y durante todo el día, la música está programada para sonar a la misma hora, así pues, si vas por ejemplo al Hipercor San Juan todos los días a la misma hora, escucharas al entrar siempre la misma canción. Os parece divertido, ¿Sabéis cuando me di cuenta de esto? pues cuando llevaba más o menos un mes trabajando allí. Estaba trabajando y a veces me entraba una ansiedad increíble, y yo por dentro decía, ya voy tarde, así todos los días hasta que me di cuenta que mi mente, relacionaba la canción que sonaba con la hora que era y sabía sin necesidad de reloj si iba o no bien de tiempo. Una paranoia os lo aseguro.
La cosa cambia mucho, antes de que abra el supermercado, por ejemplo, en El Corte Inglés, que empezamos a reponer a las 7, no ponen la música hasta las 9:30, aunque esa música no es la que van a poner luego es una especial para nosotros o yo qué sé. Pues como iba diciendo no nos ponen música hasta esa hora, pero ya se encargan ciertas secciones del supermercado de hacernos saber que música les gusta. Es bien sabido, que a las verduleras, les va la música de discoteca, así que si pasas por la frutería te encontrarás con lo último en música que no se escuchará dentro de un mes. También está la pescadería, que no sale de el barrio o el arrebato, os aseguro que no es bueno mentalmente escuchar tantas veces seguidas el mismo disco, menos aún en mi caso que no me gustan ninguno de los dos grupos para nada. Luego tienes los forofos del fútbol. Esto no es broma, en el centenario del Sevilla, el pescadero del Corte Inglés del Duque, de 7 a 9 más o menos ponía el himno del Sevilla una y otra vez, sin descanso. Me llevé así meses, lo peor es que me lo sabía de memoria, pero lo odiaba a muerte.
Pero luego hay cosas buenas, por ejemplo el pescadero del Hipercor los Arcos, el cantaba solito sin necesidad de caraoke ni nada, y versionaba las canciones según le parecía, todavía recuerdo la canción de la María Figueroa versionada por él: "Yo no me llamo Rebeca, y tengo muchas tetas, yo no me llamo Idolla y me como to las p....., yo me llamo María, y fumo to los días", por lo menos nos reíamos la verdad.
Y hoy no he podido dejar de escribir esto, por que a las 9:30 cuando han puesto la música para los trabajadores en el Corte Inglés de Nervión, han puesto la selección más demencial que he oído hasta ahora, todo esto con la típica conversación con mi compañero de lineal, el de las mermeladas: Primero ponen un tema oriental, como los que te ponen en los restaurantes chinos, cuando ya llevaba como 5 minutos sonando lo mismo le digo a mi compañero, "mierda, esta música no se acaba nunca, me están entrando unas ganas de estrangular a un chino", "sí, es verdad es como la música que ponen en los restaurantes chinos, la verdad es que me está entrando sueño"; Después nos ponen una ópera, creo que era el barbero de Sevilla, y yo ahí imaginándome al Bugs Bunny y al Cazador corriendo uno detrás de otro como en los dibujos, que me pasa siempre que escucho estas óperas. Después y desgraciadamente para mi equilibrio mental, ponen la música de un espacio televisivo que había cuando yo era pequeña, que no me gustaba nada y que a veces me daba un poco de miedo la verdad, se llamaba el planeta imaginario, os aseguro que lo he pasado hasta mal rememorando esos momentos, y ya el punto cumbre de la mañana ha sido cuando han puesto la canción de Ya no puedo Más de Camilo Sexto pero cantada por Tamara, aquí todo Dios cantando como a coro en el súper, como si nos hubiesen dado cuerda.
En fin amiguitos, musiquita para todos los gustos, pero desde luego para el mío, solo la de mi coche y la voz de alguna persona que suena a música en mis oídos...

martes, 4 de diciembre de 2007

¡QUIERO PATATAS!

Me ha mandado mi amiga Laura un vídeo, en el que salía un padre, muy joven por cierto y su hijo de apenas 5 años, comprando en el supermercado, el niño cogía un paquete de patatas y lo metía en el carrito y el padre se lo quitaba y lo dejaba en la tienda, esto varias veces hasta que el niño se pone a gritar como poseído, diciendo en no sé que idioma "QUIERO PATATAS, QUIERO PATATAS", era horrible, seguía gritando, pataleando y además comienza a tirar cosas del súper al suelo el muy, te empiezas a preguntar como ese padre no lo mata directamente, y al final del anuncio dice "Usa condones".
¡Dios que verdad! No creo que nadie que vea ese anuncio se quede indiferente, te entran unas ganas de estrangular aL niño de su padre, que casi estaba por buscar por internet esa marca de preservativos y comprarlos.
He guardado el vídeo y pienso ponérmelo cada vez que las jodidas hormonas me empiecen a batallar pidiéndome a gritos que engendre algo que yo no quiero. Porque hay que decir, en honor a la verdad, que hay veces que un subidón de hormonas de esas te hacen hasta pensar distinto de como tu normalmente lo haces.
Yo, la verdad, es que mi instinto maternal lo tengo suficientemente enterrado en aquel precioso bosque de Teoría del Derecho, creo que Laura también. Pero en serio que es necesario unas dosis de realidad en ciertos momentos de tu vida, porque parece que la sociedad se empeña en hacernos creer, lo inútilmente necesario de la procreación para una mujer. Que digo yo, que tengan hijos quienes realmente quieran. Quienes quieran que su vida social se acabe de la noche a la mañana, quien no quiera ya jamás dormir por las noches, primero porque el niño te despierte en mitad de ella, después porque el niño no llegue hasta por la mañana. Que tenga hijos el que le parezca suficiente recompensa ese niño por él mismo y no tema a no volver a tener intimidad con su pareja, que no pueda hacer ruidos en esos affaires, o a quien no le apetezca hacerlo en medio del pasillo si le da la gana en cualquier momento. Que los tengan las mujeres abnegadas que piensan que la familia es lo primero y que hay que tener hijos para dar un sentido a su vida, que los tengan mis primas, mis hermanos y mis amigos, que así yo puedo disfrutar de los mejores momentos de un niño, sin tener que llevármelos a casa después. Que los tengan los que quieren transmitir no sé el qué a su descendencia pensando que si no, no quedará en el mundo nada de ellos, que yo lo único que quiero es tener una vida plena y dejar unas cenizas esparcidas en mi tan preciada duna. Dejadlo vosotros si queréis que a mí me parece realmente genial, pero por favor no intentéis convencerme de hacer yo, algo que realmente no quiero.
Que tenga hijos, en fin, aquel que piensa que todo esto es suficientemente recompensado por una sonrisa de cariño, después de haberte desquiciado los nervios con cualquiera de las trastadas que todos nosotros hicimos de niños.
No señores, no soy una madre abnegada, ni lo seré jamás, pues no soy capaz de cambiar mi vida por tener una experiencia, que ya desde niña no quería tener, prefiero que otros los tengan por mí y repueblen el planeta y así puedo tener la excusa perfecta para tener cuantos animales quiera, que estos no te gritan como posesos en el supermercado y no dan tanta guerra, ni será tan terrible como para sentirte culpable de querer mandarlos al patio
a dormir.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Vamos que nos vamos

A mí me aburre tela hablar por el messenger, lo reconozco, a veces, no me conecto ni al ver a mis amigos conectados y es que sinceramente, yo prefiero hablar las cosas en persona.
Aún así y utilizando relativamente poco este modernísimo sistema de comunicación, me ha dado tiempo a recolectar una serie de frases tipo excusa despedida, que se utiliza cuando, harto de la conversación quieres terminar de hablar con la otra persona.
De las más utilizadas, están las de, me voy que tengo que comer, que me tengo que duchar, o que me voy a la cama, muy utilizada a altas horas de la noche. Es que mañana tengo que madrugar y el tío se levanta a las 12 del medio día. Sí, no os ofendáis, seguro que todos las habéis utilizado alguna vez, tanto para el messenger como para cualquier conversación telefónica.
Sobre todo cuando os conectáis porque habéis visto a algún amigo y cuando llevas un rato de repente se conecta el pesado de turno, que no sabes porqué todavía no le has puesto el no admitir, el hecho es que se te pone a hablar y ya tú dices, pues no me puedo desconectar porque quedaría muy descarado, así que el coleguita te empieza a preguntar paridas del tipo, qué tal, cuánto tiempo, cómo te va la vida. Todo esto regado de iconos gestuales que hacen imposible la visualización total del mensaje y entonces te empieza a contar su vida. O lo que es peor, te hace un interrogatorio tipo policía de nueva york y tú piensas, como es posible que este tío sea capaz de formular tantas preguntas a la vez. Pues lo hace. Y cuando tu ya llevas un rato dices, bueno, son las 8 de la tarde, es una buena hora para ducharse, así que se lo sueltas, y te pones como no disponible, y después de un cuarto de hora despidiéndote, mandando y recibiendo iconos de besos, muñecos despidiéndose y algún que otro llorando, consigues hablar con quien realmente tenías intención. Pero entonces éste te dice, "niña, que me voy que me están esperando para ir a ver la nueva tienda de comics que han abierto en Nervión" Lo cual hace que te plantees, será cierto? o simplemente se acaba de inventar una excusa para mandarme a paseo?
En fin, que este internet nos hace totalmente impersonales, mentirosos y roñosos con la palabra. Pero la mejor excusa que me han dado, totalmente cierta, hablando por el messenger fue el sábado de madrugada, cuando la hermana de un amigo mío me dice: "niña te dejo que rompí aguas" Anda, a ver quién tiene huevos de superar ésta. Me quedé petrificada, pero bueno, cualquier excusa es buena para despedirse.
Bueno os dejo que me han mandado un sms al móvil...