jueves, 21 de febrero de 2008

Aloe Vera

Recuerdo la primera vez que escuché esta palabra mágica. Yo tenía apenas unos 12 años y mis primas se compraban una mascarilla capilar que lleva la extraña sustancia. Me llamaba mucho la atención ese enriquecimiento, con algo que prácticamente nadie por aquel entonces conocía. Después de eso, algunos años después compré unas cuchillas que también tenían una loción de Aloe, pero no es, hasta hace unos años, cuando se comienza a conocer dicha planta y ya el que más y el que menos la tiene metida en su hogar hasta en los rincones más insospechados.

Yo tengo una planta, mi hermana me la cuida mientras encuentro un sitio más amplio donde vivir, pero eso no es nada, tengo tantas cosas de Aloe vera que no sé para qué quiero en realidad la planta: Tengo, cremas, gel de ducha, aceites esenciales, desodorante... Y así una interminable lista que cuando te das cuenta, te sientes como invadida.

Yo empecé por un jabón, entré en un establecimiento en el que había jabones hechos de forma natural y a mano y pensé, "¡Qué guay voy a comprar uno!" pero aquello no era tan sencillo, cada jabón era diferente y según con qué estaba hecho, servía para una cosa u otra. Total, que me dice la muchacha, "pues el de aloe vera te viene muy bien para las manchas de la cara". Yo, que hasta ese momento desconocía felizmente las dichosas manchas (que dicho sea de paso, tampoco hay para tanto), decidí que ya era hora de atajar el problema (problema que acababa de descubrir) así que me llevé el jabón de aloe, otro de canela que solo sirve para el olor y supongo que algo de afrodisiaco tendría y uno de zanahoria para mi amiga.

El aceite es genial para después de depilarte, pues evita los picores y los sarpullidos, la crema es muy buena para el cuerpo, porque lo nutre en profundidad y le da más suavidad, el desodorante es genial para incluso después del rasurado y ya de paso el que viene en su forma pura, sirve absolutamente para cualquier problema que tengas en la piel.

Esto no es broma, mi hermana tenía la boca llena de llagas y en un par de días se le quitó todo. Pero aún así yo no dejo de pensar que estamos siendo invadidos por un cactus, que va a terminar por exiliar a toda la gama de cremas y ungüentos existentes en el mercado, porque como dice el chiste, el aloe vera se parece al Roca el del caso malaya, en que cuanto más se estudia, más propiedades se le encuentran.

Que tanto predicar en la edad media con la panacea universal y con esta bonita planta hubieran podido hasta decir la verdad, menos lo de la caída del pelo, que eso solo lo soluciona el proscar, pero esto ya es otra historia...



lunes, 18 de febrero de 2008

Cena de San Valentín

Como muchos de los que me conocéis sabréis, yo no creo en el día de San Valentín, pienso simplemente que si estoy enamorada lo estoy todo el año y no un simple día y que no me hace falta una fecha para regalar a la persona que quiero algo que sé que le va a gustar, ni para demostrarle a mi manera, lo que siento por él.

El hecho es que esto no es el sentir general y por supuesto el mismo día de los enamorados como el siguiente por ser viernes y más propicio a esto, multitud de parejas en todo el mundo, salieron a celebrar que el amor existe y que hace mella en sus vidas.

Era viernes, yo tenía un día de compensación en el trabajo y decidimos hace una semana ir al japonés a cenar pues podríamos ir temprano y no tener que esperar horas para una mesa, lo cual no fue muy efectivo realmente. El hecho es que llevábamos allí una hora esperando pues por no haber tenido la genialidad de reservar, bastante gente pasaba delante de nosotros con reserva. En un momento dado se quedó una mesa de 6 comensales vacía y la dueña nos preguntó, que si al ser 2 nos importaría compartir la mesa con otra pareja, teniendo en cuenta la longitud de la mesa que aventuraba una separación conveniente entre parejas y el hecho de que la negativa podría suponer otra hora más de espera, dijimos un sí sin reservas que nos hizo acomodarnos junto con otras 2 personas a la trepidante aventura de la proteína cruda.

Nosotros no parábamos de reírnos y de comentar todo lo que nos parecía perfecto de poder sentarnos y comer por fin, pero nuestros compañeros de mesa estaban celebrando este extraño día que puede ser maravilloso para algunos o terrorífico para otros, todo depende de lo que se te ocurra regalar al otro.

El chico comenzó dándole su regalo a la chica, ella lo abrió y por lo que pude observar furtivamente, que no fue mucho, se trataba de un álbum de fotos hecho por él mismo, en el que el chico había incluido comentarios y frases no sé muy bien de qué tipo. Mi primer pensamiento fue de que me parecía una idea muy original y que se lo habría currado horas para preparar el regalo, lo cual demostraba que realmente le importaba esa chica. Pero me temo que ella no pensaba lo mismo, su primer comentario fue preguntarle, si aquello lo podría leer todo el mundo, a lo que él respondió que sí, que lo había hecho pensando en que lo viesen su madre y hermana.

Ella le dio su regalo, que a juzgar por las cajas en las que venía parecía ser alguna joya o al menos algo caro, en fin ahí perdí el tema, por que en verdad me daba exactamente igual.

De repente me di cuenta de que empezaron a discutir, yo no acertaba muy bien a escuchar la conversación porque había demasiado ruido, pero mi pareja me contó que la chica le echaba en cara a él, que el álbum se lo había hecho para él, no para ella, y yo escuché algo de que ella se había gastado 80 € en el regalo y supongo que esperaría más o algo así. El tema es que el resto de la cena se la pasaron, él en silencio y con cara de: no me puedo creer lo que está pasando, y ella discutiendo y echándole en cara el tema. Nosotros seguíamos contando chistes y riéndonos del día de San Valentín maldito, que hace a las parejas crearse unas estúpidas expectativas para terminar sin disfrutar del exquisito sushi y llorando como terminó por hacer el pobre muchacho.

En fin, que lo mejor en estos casos hubiese sido simplemente felicitarse mutuamente y disfrutar de una buena cena y luego gastarte los 80 € en lo que esperabas obtener, en vez de esperar que la gente sea adivina y olvide las buenas intenciones y las manualidades varias, para ser la persona que tú quieres que sea.

Pero la verdad, ¡Qué bien me lo pasé en el Japonés! tenemos que repetir, pero esta vez en mesa para 2.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Baja Laboral

Vaya mierda de semana que llevo, tengo un gripazo como no he tenido nunca, me duele hasta el carné de identidad y encima en los últimos días, soy lo más parecido socialmente a una marmota: me despierto, me voy a trabajar, vuelvo me acuesto, me despierto, me voy a trabajar, vuelvo y me acuesto. Un precioso bucle que espero que termine pronto por mi estabilidad mental, pues empiezo a pensar que los días son los mismos y que no se me va a pasar jamás este trancazo que llevo en lo alto. Ni siquiera sé como estoy escribiendo, con lo que me duelen hasta las manos. Llego al trabajo drogada de desenfriol que para colmo tiene cafeína para que no te quedes croki, que no sé yo que pasaría entonces conmigo, me llevaría 2 semanas solo durmiendo.
Lo peor que llevo es lo de la comida, no consigo comer más allá de unos gramos de algo que esté blandito y luego me llevo toda la tarde penando por la pechá de hambre que me entra. Eso sí, se me va a quedar un tipo... Que voy a perder en cuanto mi garganta empiece a tener camino y mi estómago lo soporte claro.
En fin que esto de la gripe es una mierda como no, pero para colmo si no puedes pedir la baja en uno de tus trabajos porque moralmente te sentirías culpable de putear al resto y tienes que trabajar en los dos pues ya encima échate a llorar. Yo de mayor quiero ser funcionaria, esos seres ideales que desayunan 3 veces, que se dan de baja hasta por no tener ganas de trabajar y que en realidad nadie echa en falta en estas ocasiones, pues es tan poco su cometido o el trabajo que realizan normalmente que tampoco pasa nada por que se quede sin hacer.
También estaría la posibilidad de la telequinesia, poder reponer desde mi casa el pan Bimbo y darme de baja solo en el de por la tarde.
Total, tonterías todas, que necesito el trabajo y me aguanto como cualquier hija de vecina, pero que lo tengo claro, buscar, buscar y encontrar, a ver si la cosa mejora y podemos decir pobrecita cinta está malita en casa y no, será tonta cinta, mira que venir a trabajar como está.