lunes, 18 de febrero de 2008

Cena de San Valentín

Como muchos de los que me conocéis sabréis, yo no creo en el día de San Valentín, pienso simplemente que si estoy enamorada lo estoy todo el año y no un simple día y que no me hace falta una fecha para regalar a la persona que quiero algo que sé que le va a gustar, ni para demostrarle a mi manera, lo que siento por él.

El hecho es que esto no es el sentir general y por supuesto el mismo día de los enamorados como el siguiente por ser viernes y más propicio a esto, multitud de parejas en todo el mundo, salieron a celebrar que el amor existe y que hace mella en sus vidas.

Era viernes, yo tenía un día de compensación en el trabajo y decidimos hace una semana ir al japonés a cenar pues podríamos ir temprano y no tener que esperar horas para una mesa, lo cual no fue muy efectivo realmente. El hecho es que llevábamos allí una hora esperando pues por no haber tenido la genialidad de reservar, bastante gente pasaba delante de nosotros con reserva. En un momento dado se quedó una mesa de 6 comensales vacía y la dueña nos preguntó, que si al ser 2 nos importaría compartir la mesa con otra pareja, teniendo en cuenta la longitud de la mesa que aventuraba una separación conveniente entre parejas y el hecho de que la negativa podría suponer otra hora más de espera, dijimos un sí sin reservas que nos hizo acomodarnos junto con otras 2 personas a la trepidante aventura de la proteína cruda.

Nosotros no parábamos de reírnos y de comentar todo lo que nos parecía perfecto de poder sentarnos y comer por fin, pero nuestros compañeros de mesa estaban celebrando este extraño día que puede ser maravilloso para algunos o terrorífico para otros, todo depende de lo que se te ocurra regalar al otro.

El chico comenzó dándole su regalo a la chica, ella lo abrió y por lo que pude observar furtivamente, que no fue mucho, se trataba de un álbum de fotos hecho por él mismo, en el que el chico había incluido comentarios y frases no sé muy bien de qué tipo. Mi primer pensamiento fue de que me parecía una idea muy original y que se lo habría currado horas para preparar el regalo, lo cual demostraba que realmente le importaba esa chica. Pero me temo que ella no pensaba lo mismo, su primer comentario fue preguntarle, si aquello lo podría leer todo el mundo, a lo que él respondió que sí, que lo había hecho pensando en que lo viesen su madre y hermana.

Ella le dio su regalo, que a juzgar por las cajas en las que venía parecía ser alguna joya o al menos algo caro, en fin ahí perdí el tema, por que en verdad me daba exactamente igual.

De repente me di cuenta de que empezaron a discutir, yo no acertaba muy bien a escuchar la conversación porque había demasiado ruido, pero mi pareja me contó que la chica le echaba en cara a él, que el álbum se lo había hecho para él, no para ella, y yo escuché algo de que ella se había gastado 80 € en el regalo y supongo que esperaría más o algo así. El tema es que el resto de la cena se la pasaron, él en silencio y con cara de: no me puedo creer lo que está pasando, y ella discutiendo y echándole en cara el tema. Nosotros seguíamos contando chistes y riéndonos del día de San Valentín maldito, que hace a las parejas crearse unas estúpidas expectativas para terminar sin disfrutar del exquisito sushi y llorando como terminó por hacer el pobre muchacho.

En fin, que lo mejor en estos casos hubiese sido simplemente felicitarse mutuamente y disfrutar de una buena cena y luego gastarte los 80 € en lo que esperabas obtener, en vez de esperar que la gente sea adivina y olvide las buenas intenciones y las manualidades varias, para ser la persona que tú quieres que sea.

Pero la verdad, ¡Qué bien me lo pasé en el Japonés! tenemos que repetir, pero esta vez en mesa para 2.

2 comentarios:

Danjuro dijo...

Pues los restaurantes japoneses de Sevilla los regentan chinos, así que no se te olvide decirles 'Xie Xie' después del sushi.

Por cierto, gracias por enlazarme.

Jorge Romero González dijo...

Lo que hace el consumismo. Me pasa lo mismo y la dejo plantada en la mesa. Regalo y cuenta incluidos