miércoles, 26 de diciembre de 2007

Inversamente Proporcional

Existe un mapa, que no se vende en las tiendas, que solo pocas personas conocen, algunos piensan que realmente no hace falta, que se saben el camino de memoria, pero se engañan a sí mismos, pues el camino, bien lo sabe Dios y nuestra señora del abrigo de pana, en cada mujer es diferente.
Sí, en cada mujer, el camino es bien conocido para nosotras, sabemos donde está ese punto que hace que cada una de las células de nuestro cuerpo nos haga sentir que estamos vivas, pero indudablemente hay hombres, que no tienen ni la más pajolera idea. Ya puedes decirles, explicarles, incluso guiarles, que en cuanto se quedan solos se pierden más que un pingüino en el polo norte. Y yo me quedo pensando, ¿será que no le ponen empeño?, o que llevan tanta prisa por conseguir su propio placer que el nuestro les importa bien poco.
Yo entiendo que ellos pueden decir lo mismo, que no lo creo, pero a veces la cantidad de orgasmo o placer sexual femenino es inversamente proporcional a las ganas que tenga el coleguita de turno de echarte un polvo. (Con lo sutil que había empezado este post)
Dicen que las mujeres somos multiorgásmicas, que es lo mismo que decir, que somos capaces de fingir 4 orgasmos seguidos, con tal de que el hombre termine de una vez de hacer siempre lo mismo sin obtener más que su propio resultado. Sobre todo si sabes que después de eso no va a haber nada más. Y encima cuando terminan se quedan tan satisfechos consigo mismos que si te descuidas se duermen, que ni un poquito de cariño se dignan a dar los muy...
Con lo bonito que sale todo en las películas que parece que los dos llegan siempre a la vez y todo es placer y sensación de saciedad.
Y es que a veces los hombres se acomodan, porque nosotras no tenemos el valor suficiente para decirles, me he quedado igual, o me ha gustado pero necesito terminar yo también. El orgasmo vaginal, dicen que es un mito, tal vez no, pero posiblemente todo nos iría mejor si se lo hiciésemos saber a nuestras parejas.
No es que yo me queje, pues ahora tengo una relación, que incluso en el terreno sexual, me hace disfrutar como jamás ha sabido nadie, pero me pregunto, por qué he llegado a conformarme a veces con retazos de placer, cuando se puede llegar a la plenitud sin necesidad de ingresar en el nirvana.
Total, que un consejillo para las chicas que leéis esto, pedid, pedid y no dejéis de pedir lo que necesitáis, no os calléis y conseguid el máximo, aunque tengáis que llevar a vuestro chico a la escuela de nuevo.
A vosotros los hombres, a ver si aprendéis a discernir entre ficción y realidad y os ponéis manos a la obra que para mañana es tarde...
Pero en honor a la verdad, hay alguno en concreto que podría dar clases a los demás.

No hay comentarios: