Ayer hablando con Edu, me comentaba que la madre parecía tener una afición nueva, que es arreglarle la vida a los demás. Decía que como su tío iba a cerrar la tienda en la que su primo Alex trabaja, pues este tenía que buscarse otro trabajo, y que ya la madre dio instrucciones precisas de lo que el pobre Alex debería hacer, en primer lugar, hacer un módulo de auxiliar de veterinaria, (como le gustan los animales) y después transformar el negocio familiar que es una tienda de lámparas, en una peluquería de animales, para lavarlos, peinarlos, cortarles el pelo etc...
Yo lo flipé, todo esto solo porque le gustan los animales.
"Bueno pues como a mí me gustan tanto los animales también, yo voy a poner un hotelito de animales, para que sus dueños los dejen mientras se van de vacaciones" dije yo tratando de entender como es posible relacionar tan rápidamente una cosa con la otra.
"Si, y pones a dos dóverman, negros y con los huevos grandes para que les den masajes a las perritas" me dice Edu que es el de las ideas también raritas.
"¿Y eso porqué?"
"Pues no van las mujeres a esos sitios de descanso para que un maromo sueco o negro les den masajes, pues igual"
"Hombre, claro y con los huevos grandes, que eso es indispensable para ser masajista, ya estoy viendo el cartel: se necesita masajista, preferiblemente sueco o negro y con los huevos grandes"
Edu empieza a reírse y yo ya sigo con mi retahíla imaginándome la escena de contratación.
"¿Qué no sabe dar masajes? no importa, mientras tenga los huevos grandes, le contrato"
Y así, una conversación que había empezado por la capacidad de reubicación laboral de su madre a sus sobrinos, terminó pareciendo lo de siempre, una conversación de sexo.
Ayer por ejemplo estaba cenando con mis dos amigas Mari Ángeles, en un chino que no sé si intentaban matarnos de frío, o ahorrarse los frigoríficos y conservar la comida con los aires acondicionados.
Total que después de quejarnos varias veces por el frío que hacía allí, digo yo: "Podrían quitar por lo menos el aire, que nos van a matar aquí", a lo que del tirón contesta una de las Mari Ángeles, "eso es que te han visto a ti muy calenturienta y han puesto el aire".
"Me parece a mí que aquí las calenturientas sois vosotras dos, que yo estoy muy satisfecha"
Y así, otra conversación típica de clima acabó convirtiéndose en otra de sexo.
A mí el sexo me gusta, hablo de él constantemente y procuro practicarlo con la misma asiduidad, y la mujer que dice que necesita sexo y no lo obtiene, será porque no quiere, porque no hay cosa más fácil de conseguir para una mujer de un hombre que una noche de sexo sin complicaciones.
Que digo yo, que menos cháchara y más acción, chicas, que se nos acaba el año y hay que hacer ejercicio para bajar esos turrones...
jueves, 27 de diciembre de 2007
Ahorrarnos la charla
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1 comentario:
yo no tengo ese problema, todas mis conversaciones empiezan y terminan siendo de sexo, bueno y de coches
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