El mundo se ve diferente con una copa en la mano. Estábamos mi amiga y yo el sábado en el Bambú tomándonos la primera cuando empezamos varias conversaciones bastante interesantes sobre los hombres y su forma de comportarse ante el mundo de la noche. Allí estaban los grupos de chicas muy animados, hablando entre ellas a saber si de moda, del tío buenorro del fondo o de lo mal que iba fulanita tal día en tal sitio, sabedoras todas ellas de que tienen la última palabra de lo que ocurrirá esa noche, tan tranquilas como solo puede estarlo quien posee el báculo del poder. Los grupos mixtos sin embargo también hablan, pero de otra manera, las chicas respetándose unas a otras dentro del mismo grupo, saludándose entre ellas y guardando las distancias en el corto entramado de la cordialidad de ser amigas por coincidencia parejil, los chicos de este grupo charlando entre ellos de lo de siempre, deportes, coches o cualquier nimiedad que les aparte un poco de la idea que ronda sus cabezas "es sábado y hoy toca" y aunque no lo llegan a tener claro del todo, se conforman con la idea de que el hecho de tener pareja les deja un amplio margen a la imaginación en cuanto a seguridad de sexo o lo que es lo mismo, esperanza de desahogo. Pero existe otro mundo, otro en el que la temática no dista de ser la misma, y canta tanto que apenas puedes dejar de fijarte en como actúan, los hombres solteros: había delante nuestra un grupo de cuatro, para empezar nada más pasar nosotras a su lado uno de ellos le dijo un piropo a mi amiga (si me lo dice a mí ni me entero, por que nunca hecho cuenta en esas cosas) y después te los ves, a los cuatro, sin cruzar ni una palabra, todos mirando cada uno en una dirección como si estuviesen incómodos entre ellos, pero en realidad lo que sucede es que el hombre está de caza. Una copa en la mano, mirada en busca de la presa y dispuestos a saltar encima de la primera que se ponga a tiro. Pero entre ellos no existe rivalidad ni cordialidad alguna, solo el deseo de captura de cualquier grupito de bellas gacelas, o no tan bellas que sonríen divertidas ante tanta atención. La tensión hace acopio de sus fuerzas pero ninguno de ellos mueve un dedo por acercarse a ningún grupito. Así se terminan la copa y sin mediar palabra cogen sus chaquetas y se van todos como si tuviesen acordado el momento justo en que terminaría la cacería con o sin premio.
Consejo al hombre desesperado, si te comportas como un animal hambriento lo único que conseguirás es que tu presa huya riéndose de ti. Recréate en ti mismo antes de salir de casa relájate y disfruta de la charla con tus amigos y solo de esa manera la presa vendrá a ti por si sola, que no se te note en la cara que hace meses que no mojas.
Besitos hombres solteros y disfrutad de la caza.
martes, 29 de enero de 2008
Copa a copa
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1 comentario:
Llega la noche a las discotecas y bares de copas: Entre buitres y lobas se nos llena el bestiario. La musica taladra mi timpano, mientras me abro paso entre la multitud y gesticulo como un mono para que el escote de la barra me traiga una cerveza. El puñal viene despues, clavado en el pecho y sin piedad; pago sin rechistar, el ruido, el sudor y la sensacion de deshubicacion hay que pagarlas... se oye un ruido y se siente movimiento. No, hoy no hay pelea, es solo un borracho que se ha tropezado con la puerta de cristal... que tiempos, que recuerdos. :P
Nunca servi para ligar en las discotecas y bares ruidosos.
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