lunes, 20 de octubre de 2008

El Kiwi maldito

Por qué será que cada vez que te sienta mal algo, da la impresión de que echas 20 veces su cantidad, con el mismo, color textura, etc...
Me explico, poniendo el ejemplo del Kiwi, título del post, os contaré la historia de mi muy mejor amiga, la mañana que se comió un kiwi, a ella le gustaban los kiwis, les parecían buenos y apetecibles, pero una mañana, tal vez la fruta, o el café, o ambos haciendo reacción o cualquier otra cosa que solo Dios sabrá, le sentó mal, y vomitó kiwi, quizás se comiera 1 ó 2 a lo sumo, pero el caso es que siguió vomitando kiwi, hasta parecer que eran varios kilos los echados. Por supuesto ya huele un kiwi y huye, yo creo tener la respuesta a todas nuestras dudas: Nuestro cuerpo es sabio.
Y el de ella lo era, y sabiendo que si no hacía nada para evitarlo, todas las mañanas ella seguiría llenando su estómago de una mezcla explosiva para él, reprodujo el kiwi hasta una escala inimaginable para su estómago, cantidad suficiente para que al ser regurgitada produjese el rechazo hacia la fruta durante largo tiempo.
Sí, el cuerpo es sabio, increíblemente más que nosotros, que mezclamos todo lo mezclable sin pensar en las consecuencias.
Y si no pensad en ese día que después de un día de fiesta interminable con su noche incluida (pongamos por ejemplo las famosas fiestas de la primavera) no habéis echado de vuestro cuerpo mucho más líquido del ingerido.
O esos preciosos días de Navidad y Año Nuevo que más de uno ha pasado mirando una taza y no precisamente la del chocolate mañanero.
De pequeña me llevaron a una heladería el día de la fiesta del pueblo y me compraron una tacita que tenía una tapadera en forma de pingüino y que podíamos llenar de varios tipos de helado, mi primo y yo no parábamos de decir que lo queríamos solo de turrón por más que nuestros padres nos insistían en que era demasiado helado para un solo sabor, tal fue nuestra cabezonería, que nos obligaron a comernos aquel helado de principio a fin, recuerdo que no volví a probar el helado de turrón hasta pasados 10 años por lo menos.
Los excesos no son buenos, ni pa dentro ni pa fuera. Todo en su justa medida y nada de mezclar ácidos con lácteos o puede ser que dejes de comer para siempre esa fruta que antes te gustaba tanto. Besitos

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