jueves, 8 de noviembre de 2007

A la mierda las cenas de Navidad

¿Qué es la Navidad? ¿Qué se celebra?
Supongo que la Navidad, según dicen es una época para estar en compañía de los tuyos, sentir que el amor lo inunda todo y que los milagros existen. ¡Y una mierda!
La Navidad es puro márquetin y consumismo, hay toda una industria dedicada exclusivamente a la Navidad, desde comida hasta ropa, pasando por adornos e historias, y yo he decidido, que este año paso de todo, que me voy a dedicar a dormir tanto el día 25 como el 1 para que desaparezcan lo antes posible como hayan aparecido. Igual que hice este año en mi cumpleaños y al otro día me desperté y se acabó cumplir 30.
Y lo que se monta en las dichosas cenitas de Navidad, ya por lo pronto, tengo 3 cenas concertadas, una en el trabajo de por la mañana (esa está bien porque paga la empresa), otra en el trabajo de por la tarde con los compis (Aquí va a ver lío porque a ver como decidimos a donde vamos) y otra con mis amigos de Sevilla (esta todavía peor demasiada gente decidiendo cómo, dónde y cuándo).
En verdad, yo que no tengo ganas de celebrar nada, que este año lo último que quiero es decirle a la gente lo bonito que es todo, resulta que me veo arrastrada ante la inmensidad misma del hecho consuetudinario de las dichosas fiestas.
Luego empiezan los cabreos, que si yo no quiero ir ahí, que si esto es lo mismo que hacemos siempre pero más arregladitos, que si el menú es muy caro.
Y yo estoy ya hasta los mismos de las disputas prenavideñas. Que cuando yo trabajaba en el Bingo, la empresa nos llevaba a un cortijo según nos conviniese por la mañana o por la tarde, una vez allí elegías el menú (Carne o pescado) podías beber lo que quisieras porque ibas en autobús, y encima montaban una capea con becerras. Vamos que no se quejaba nadie.
Ahora eso sí, como tengas que pagar la cena, la cosa está perdida, hay ciertas personas que no toleran nada y que hay que hacer lo que ellos quieran o te joroban el día.
Y después encima, saldremos todos peleados y tendremos que decir eso de "¡Qué bonitas son estas fechas!"
Y que no se le ocurra a ningún graciosillo la genial idea del amigo invisible, que yo este año juro que hago el regalo invisible.
Luego lo de los dulces de Navidad, que yo no sé porqué no puede uno comerse un mantecado en pleno agosto, ¿Porque hace calor? y qué más da, el mantecado está caliente ni na, te bebes luego un vaso de agua fresquita y ya está. Y no sé si se habrán fijado alguna vez en las fechas de caducidad de los dulces de navidad: en el 90% la fecha de caducidad es en noviembre del próximo año, no te vayas a pensar que los vas a guardar para la Navidad siguiente. Sí, comprobadlo es cierto. Pues yo he decidido que este año paso de dulces de Navidad, que no me pienso comprar ni un mal turrón del blando que me gusta tanto. A la mierda. Qué como consiga que me den vacaciones en el Bimbo, me voy a ir a marruecos y no voy a ver ni una mísera luz navideña.
Que no, señores que estoy cansada de la hipocresía de esta sociedad nuestra, que yo quiero a mis amigos todo el año y montones de veces les he mandado los christmas en agosto y les ha hecho más ilusión. Que para colmo un año que hice yo los christmas con el ordenador todos personalizados hasta los sobres, van e incendian en buzón esa noche, y al que le llegó el christmas le llegó hecho una porquería, mojados y la tinta toda corrida (con perdón de la palabra para los mal pensados) y los demás me los devolvieron hechos polvo en un sobre explicándome lo ocurrido, que mis amigas decían, "vaya christmas más cutres que ha enviado esta niña".
Yo ya lo he decidido, ni amor, ni paz, ni leches fritas, toda la noche follando y recordando que eso si que es vivir, que después de hacer ejercicio sí que se apetece un turroncito.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo creo que esto de las fiestas navideñas es algo complejo cada uno tendrá sus motivos para odiarla o para estar encantadas con ellas.

Lo que odio no sólo estas fechas sino todos los días del año, la forma de complicarse la vida, llegar a un acuerdo, por ejemplo en una comida, algo tan simple como cualquier viernes en que nos reunimos los amigos a cenar, sin ningún tipo de problemas se convierte en una odisea para una cena de Navidad, es algo que me sorprende como fenómeno sociológico, todavía hoy en día, me paro a analizar este tipo de discusiones, los gustos, preferencias y formas de ser de cada individuo, que durante el resto del año parecen estar muertas, pero por el mero hecho de ser un evento especial hay que aportar una huella personal que acaba en una batalla campal.

En cuanto a lo emotivo de estas fechas, la palabra misma lo dice, viejos recuerdos de la infancia (si los tienes), hacerles vivir los mejores momentos a tus sobrinos, decorándo la sala de los regalos como algo mágico, con un toque de fantasía y ver sus ojos llenos de sorpresa.

Aunque esto también se tiñe de tonos grises, uno no puede ser libre, estas fechas están llenas de algo que odio, que son los compromisos, los familiares, donde uno se siente como un punchinba: nochebuena y reyes con mi madre, 25 y fin de año con la tuya.

¿Y que coño pasa si un año uno se quiere ir con el pariente a una casa perdida en medio de la montaña y con una pedazo de chimenea a hacer ejercicio como dice Avidey?

Que encima tiene uno sentimientos de culpa porque deja sólo a menganito, o esperaban yo que sé. ¿No nos reunimos semanalmente?.

No sé estas fiestas tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, para no saturarse lo mejor es mantenerlo todo en una balanza y saber sopesar los momentos que más te compensan. Así creo que es la única manera de disfrutar de unas fiestas que fuera ya de de religiones, consumismos, etc... es un pretexto más que las familias buscamos para estar juntas y es lo que tiene que importar, el sentimiento que queda sepultado por todas las florituras que al final acabamos poniéndoles....