lunes, 15 de octubre de 2007

Historia de un Yogurt

Me encontraba yo comiéndome un yogurt hace un rato cuando me he puesto a pensar en todo lo que puede dar de sí un hongo o una bacteria. No me encuentro más perdida en esta mi ajetreada vida que cuando me pongo delante de los refrigerados de la zona de lácteos, existen tantas variedades que a veces puedo llevarme excesivo tiempo como hipnotizada mirando los dichosos botecitos.
Recuerdo que cuando yo era niña apenas habría 10 variedades y sentíame feliz cuando mi madre me compraba un yogurt de sabor tan extraño como la frambuesa por aquellos años yoplait, ahora yoplait ha desaparecido dejando paso a toda una generación de pequeños híbridos de lácteos, desde al vulgar yogur natural hasta el 0% de materia grasa con bifidus activos, lactobacilus prebióticos y saciactiv, disfrazados de sabor a frutos secos.
Y ni que decir tiene que hay que temer a este pequeño ser que llena nuestros frigoríficos y nuestros estómagos y que se hace tan indispensable que a veces vas a la tienda solo para quedarte un rato observándolos.
Yo tenía un Kéfir y he de decir que hoy por hoy pensándolo fríamente, el yogurt es mucho más fuerte que nosotros, como es posible que ese ser vivo convirtiese la leche en algo casi sólido de un sabor intensamente placentero y además biológicamente beneficioso para nuestro organismo. Y por si fuesen pocos los poderes de este kéfir, para colmo puedes congelarlo y cuando lo descongelas al cabo del tiempo, vuelve a vivir, cosa que ni el mismo Walt Disney ha conseguido todavía.
Así que llenamos nuestro cuerpo de esas pequeñas bacterias que me hacen darle vueltas a esa conversación memorable de la película del quinto elemento sobre como los microorganismos y bacterias están creados para dominar el mundo.
Y yo me pregunto, quién ganará la batalla, si Danone, Nestle o Asturiana. Que al final va a tener razón mi madre y no debo comerme más de uno...
Que ya los yogures no son lo que eran antes, que antes te enganchaban con eso de encontrar premios en las tapaderas, a mí una vez me tocó un tente (como un lego pero más antiguo) y era tan pequeño que bien podían haberlo metido en el vaso de yogurt y así me hubiese ahorrado la caminata hasta la tienda. E incluso cuando Ram hacía yogures, poco a poco terminé yo adjuntando un juego parecido al trivial, el pregunta ram, de más o menos el año 87, con preguntas hoy tan interesantes como, ¿quién ganó el año pasado la liga? Y son geniales de verdad, porque incluso el atletit ha ganado ligas alguna vez.
En fin, que total, me harté de yogures yo de chica, para conseguir juegos e historias, cuando en realidad todo esto no es más que una conspiración para meter las bacterias en nuestro cuerpo y hacerse poderosos a costa de los beneficios del sabroso lácteo. ¡Yoplait ha muerto! ¡Viva Asturiana!

No hay comentarios: