martes, 30 de octubre de 2007

Un poquito de desigualdad

Comentaba un día con mi amiga Mari Ángeles, lo extrañamente diferentes que somos los hombres y las mujeres ya desde la edad más temprana y es que a veces parece que nos criamos en universos distintos que nada tienen que ver entre ellos. A veces las mujeres no entendemos las cosas que el género masculino hace ya desde el comienzo de los tiempos, así como seguro que ellos no entienden nuestras historias. Por ejemplo, decíamos que era como si en el colegio a ellos les diesen ciertas asignaturas que nosotras no teníamos como por ejemplo la clase de eructar, si, el eructo es toda una ciencia que el género masculino ha llevado hasta la especialización más extrema. Ya sé que me vais a decir, la mujeres también eructamos, pero amigas mías, a ver si alguna de vosotras es capaz de decir el abecedario eructando como hacía mi primo, ¿no verdad?, no lo intentéis hace años que perdimos esa clase.
La clase de tirar salivas a metros de distancia es otra a las que las mujeres teníamos prohibido asistir y en verdad es tan asquerosa que no es que me queden ganas, pero hay otras bastante interesantes que me hubiera gustado aprender, por ejemplo, interpretar un mapa, yo que soy una chica lista y que mi lema es: si alguien puede hacerlo yo puedo hacerlo mejor, me encuentro delante de un mapa más perdida que un oso polar en el congo, y ahí está el mapa y yo le doy vueltas y me digo vamos a ver cinta, que solo hay cuatro puntos cardinales no puede ser tan difícil. ¡Ja! Que le pregunten a Mari Ángeles cuantos Km. hay de Huelva a Ronda si Cinta interpreta el mapa en 5 minutos. Ahora seguro que llego del tirón pero ese día tardamos 6 horas en llegar pasando por Algeciras como si nos cogiese de paso.
Los hombres por ejemplo, entienden de manera increíblemente fácil las reglas de todos los deportes, es como si las llevasen escritas en los genes, reconozco que sé lo que es un fuera de juego en el fútbol que incluso he tenido que explicar a algún que otro hombre y que sé casi todas las reglas de la fórmula 1, pero los demás deportes, me parece excesivo.
También tienen una relación con su sexo, que nosotras no tenemos, por ejemplo, conozco muchos hombres que incluso le han puesto nombre, yo no me imagino poniéndole nombre a mi... bueno dejemos este tema. El hecho es que para ellos es algo importante, que tiene vida propia, como un amigo más que piensa y actúa por si mismo.
Yo creo que todas estas cosas tienen que ver con la genética o la evolución, es decir, nosotras hemos evolucionado y ellos siguen en la edad de piedra (¡es broooma!)
La diferencia más notable es en la cuestión de las relaciones interpersonales, las mujeres por ejemplo, tendemos a enamorarnos, a ver en la otra persona un ideal, alguien en quien confiar y a quien dar cariño, con quien compartir nuestra vida. Para los hombres, por lo general, las mujeres somos el objeto de su deseo, tal vez amigas, pero en muy raras ocasiones algo más.
Siempre hay excepciones y está claro que también se enamoran pero todo es distinto y a veces parece que no nos ponemos de acuerdo para nada.
Al final digo yo que todo es complementario, la diferencia misma hace que la especialización de cada cual por su lado estabilice más una pareja, supongo.
El hecho es que las mujeres hablamos y nos perdemos, los hombres piensan continuamente en lo mismo pero por el camino llegan a Ronda.

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