Aunque me gustan muy poquito las bodas, no tengo más remedio que hacer como todo el mundo y dejarme arrastrar por la masa en su costumbre de celebrar una union amorosa por todo lo alto, para poder tener sexo tranquilo en sus casas sin sentirse culpables de hacerlo.
Ayer se casó una de mis mejores amigas y allí estaba yo, vestido en ristre, tacones y un bolso demasido pequeño para contener ninguna utilidad, sintiéndome como un personaje disfrazado dispuesta a intentar disfrutar del evento.
Por supuesto cámara de video y de fotos en mano para no tener que salir en ninguna foto que no fuese obligada y reconociendo que poco a poco la mayoría de las personas que conozco sucumben ante la evidencia de que el hecho consuetudinario del matrimonio sigue en auge muy a mi pesar.
Me sorprendí de la sorpresa (valgamé la redundancia) que causaba mi presencia en alguno de mis conocidos, aun no tengo claro si por el hecho de ir disfrazada de mujer o por mi relativamente reciente corte y cambio de color del pelo, no lo llego a tener claro.
El hecho es que alguno que hacía años que no veía y que en su tiempo me veía como a una niña ahora parecía con la intención de desnudarme con la mirada, sigo sorprendida por ese hecho e inquietada por lo que pude observar.
Después te das cuenta de lo pequeña que puede llegar a ser Huelva en la que si hablas un rato con alguien, como poco teneis amigos en común e incluso parientes, apenas llevaba allí 1 hora y ya conocí a un primo segundo, compañeros de juegos de cuando era niña y vecinos de mis amigas.
Y sigo pensando que de alguna u otra manera, todo el mundo está ligado a todo el mundo, como si solo fuésemos canicas colisionando entre nosotros formando parte de un entramado más allá de la realidad que conocemos y te preguntas quien forma parte de ti y quien eres tu en este nuestro pequeño universo.
E increiblemente evidente es que hay algo que nos une a todos y que pocos son capaces de admitir, el sexo, que convierte el placer en vida, que es capaz de hacer cambiar tu visión de las personas que te rodean con solo unos pocos años y la extraña sensación de que es la química la que nos gobierna sin importar lo que antes éramos o lo que seremos mañana
Ayer se casó una de mis mejores amigas y allí estaba yo, vestido en ristre, tacones y un bolso demasido pequeño para contener ninguna utilidad, sintiéndome como un personaje disfrazado dispuesta a intentar disfrutar del evento.
Por supuesto cámara de video y de fotos en mano para no tener que salir en ninguna foto que no fuese obligada y reconociendo que poco a poco la mayoría de las personas que conozco sucumben ante la evidencia de que el hecho consuetudinario del matrimonio sigue en auge muy a mi pesar.
Me sorprendí de la sorpresa (valgamé la redundancia) que causaba mi presencia en alguno de mis conocidos, aun no tengo claro si por el hecho de ir disfrazada de mujer o por mi relativamente reciente corte y cambio de color del pelo, no lo llego a tener claro.
El hecho es que alguno que hacía años que no veía y que en su tiempo me veía como a una niña ahora parecía con la intención de desnudarme con la mirada, sigo sorprendida por ese hecho e inquietada por lo que pude observar.
Después te das cuenta de lo pequeña que puede llegar a ser Huelva en la que si hablas un rato con alguien, como poco teneis amigos en común e incluso parientes, apenas llevaba allí 1 hora y ya conocí a un primo segundo, compañeros de juegos de cuando era niña y vecinos de mis amigas.
Y sigo pensando que de alguna u otra manera, todo el mundo está ligado a todo el mundo, como si solo fuésemos canicas colisionando entre nosotros formando parte de un entramado más allá de la realidad que conocemos y te preguntas quien forma parte de ti y quien eres tu en este nuestro pequeño universo.
E increiblemente evidente es que hay algo que nos une a todos y que pocos son capaces de admitir, el sexo, que convierte el placer en vida, que es capaz de hacer cambiar tu visión de las personas que te rodean con solo unos pocos años y la extraña sensación de que es la química la que nos gobierna sin importar lo que antes éramos o lo que seremos mañana
No hay comentarios:
Publicar un comentario