viernes, 12 de octubre de 2007

Y yo jugando con las muñecas

Ayer mientras dábamos una vuelta por la Alameda una compañera del trabajo me contaba una de esas historias para no dormir que te hacen plantearte seriamente eso de traer hijos al mundo, esta chica tiene una sobrina de 12 años, la misma edad de mi sobrina Míriam y me contaba escandalizada que la niña andaba por ahí como si tuviese nuestra edad pero peor, vestida como para pedir guerra, haciendo sus pinitos sexuales y empezaba a consumir drogas, además mi amiga me contaba que le había preguntado si alguna vez había probado la cocaína.

En esas ocasiones me pregunto que es lo que tienen estos niños en la cabeza, cuando yo a su edad solo pensaba en jugar, lo de las drogas es algo que ni siquiera me planteo ahora, es como para volverse locos, dejan de lado la niñez para empezar a vivir en un mundo que no tiene cabida ni en la mente de los mayores y me pregunto que pensarán esos padres que ni tan siquiera son capaces de pararle los pies a una niña de 12 años, que cuando tenga 20 habrá vivido tanto que estará hastiada de todo.

Me contento con ver a mi sobrina y su amiga esta tarde corriendo y jugando conmigo en la playa, sin pensar siquiera que allá afuera hay todo un mundo esperándolas, porque para ellas su mundo es jugar y pasárselo bien antes de que todo empiece a ser demasiado serio y no todos los días puedan divertirse.

Me alegro de haber nacido en mi época, fui niña y jugué, fui adolescente y me enamoré, soy adulta y disfruto de otros placeres al máximo con sensatez y experiencia y sin tener a mis espaldas nada por lo que deba arrepentirme de haber sido quien he sido siempre.

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